Los Almendros en flor. 

Chris Stewart


Hola a tod@s, mis queridos lectores:

Hoy os quiero hablar de un autor y de un libro que, para mí, no tienen desperdicio.

En el Taller Nuestra Señora de Montserrat tenía ganas de compartir una lectura que transmitiera optimismo, de esas que, cuando terminas de leerlas, te dejan una sensación agradable y te hacen mirar la vida con un poquito más de alegría.

Ya habíamos leído otro libro de este autor, Chris Stewart, pero nunca está de más volver a sus páginas, porque sus historias tienen algo especial: te cargan las pilas al instante.

El libro del que hoy os hablo se titula Los almendros en flor. Y hasta el título me parece bonito, sugerente y estimulante.

¿Por qué me parece interesante este libro?

Porque está lleno de anécdotas y de momentos de la vida del propio autor. Chris Stewart no se limita a contarnos una historia: nos abre las puertas de su día a día y nos hace partícipes de su particular manera de entender la vida.

Como sabéis por el otro libro suyo que hemos comentado, Chris Stewart vive en un cortijo de Granada, en las proximidades de Órgiva, capital de la Alpujarra granadina.

Su cortijo se llama El Valero. Allí vive, durante la narración del libro, con su mujer, Ana, y su hija, Chloé.

En sus libros anteriores hemos podido ver cómo Chris y su mujer se han ido adaptando a la vida del campo. Y lo cierto es que a Chris no parece haberle costado demasiado integrarse en la vida rural ni ganarse la amistad de los habitantes de la zona, a los que aprecia profundamente.

Hay algo que me parece especialmente bonito en este libro: la dignificación del mundo rural.

Chris pone en valor al agricultor, su trabajo, su conocimiento de la tierra y esa inteligencia natural que nace de vivir en contacto con la naturaleza.

Y junto a todo esto aparece la relación con su hija Chloé, que le ayuda a conocer y comprender cómo viven y piensan los jóvenes españoles. Entre padre e hija se establece una relación intergeneracional muy simpática, llena de momentos entrañables y divertidos.

El autor también nos cuenta otros trabajos que realiza en la zona. Por ejemplo, ejerce de guía turístico para personas de alto poder adquisitivo, en algunos casos estadounidenses. También nos habla de su colaboración y trabajo en una oficina de ayuda a inmigrantes.

Todo ello está contado con un enorme sentido del humor.

Chris Stewart aparece ante nosotros como una persona vitalista, amable, curiosa y muy divertida, capaz de enfrentarse a las dificultades de la vida con una sonrisa.

¿Cómo escribe Chris Stewart?

Su estilo es directo, sencillo y cercano.

No busca hacer una literatura complicada ni pretende impresionar al lector con grandes artificios. Lo que quiere es que la historia llegue, que se entienda y que podamos sentirnos identificados con lo que cuenta.

Y creo que lo consigue.

Le interesa colocar al mundo rural en primera línea, darle valor y mostrarnos que la vida en el campo es mucho más que trabajar la tierra.

Es también vida social, contacto con la naturaleza, relación con los animales, disfrute de los frutos de la tierra y conexión con el entorno.

En definitiva, una forma diferente de vivir.

¿Cómo reacciona Chris ante España y, en concreto, ante la Alpujarra granadina?

Chris mira todo lo que le rodea con empatía, asombro y curiosidad.

Observa, pregunta, escucha y se interesa por las personas y por las costumbres que encuentra a su alrededor.

Hay en él una permanente curiosidad por ese mundo rural que ha elegido como forma de vida.

Y quizá ahí reside una de las claves de sus libros: sabe mirar.

Sabe encontrar algo especial en las pequeñas cosas de cada día.

¿Qué significado tiene esta obra?

Para mí, como lectora y como persona que ha tenido la oportunidad de acercarse a sus libros, Los almendros en flor representa el triunfo de la sencillez.

Creo que Chris Stewart celebra la vida y, sobre todo, celebra la vida que ha elegido vivir.

La desconexión de la ciudad supone para él una especie de alivio. Y su integración en el mundo rural andaluz representa también un curioso encuentro entre dos culturas: la inglesa, de la que procede, y la andaluza, que ha terminado haciendo suya.

Ese choque cultural está contado siempre desde una mirada positiva, afectuosa y llena de curiosidad.

Chris ha encontrado su lugar en el mundo.

Y ese lugar está en su cortijo El Valero, en Órgiva, dentro de ese maravilloso enclave que es la Alpujarra granadina, junto a Sierra Nevada y a los pies del Mulhacén.

¿Qué significa para nuestro Taller la obra de Chris Stewart?

Pues significa mucho.

Sus libros llegaron de tal manera a los lectores de nuestro Taller que un día pensé: ¿por qué no vamos a conocer ese lugar del que tanto nos habla?

Y así fue como preparé un viaje rumbo a su cortijo.

Llegamos hasta allí un grupo de once personas. El autobús no podía llegar hasta El Valero, así que tuvimos que caminar aproximadamente cuatro kilómetros.

Y aquel paseo ya formaba parte de la experiencia.

Caminamos en contacto con la naturaleza, vadeamos el río Cádiar, miramos hacia arriba y contemplamos el Mulhacén.

También pudimos ver las ovejas del escritor, que pastaban tranquilamente en los terrenos que rodean El Valero.

Al llegar vimos sus gatos, sus perros y, por supuesto, conocimos a su mujer, Ana, que nos recibió ofreciéndonos agua fresca con miel, menta y limón.

Una auténtica bebida de los dioses, que nos supo maravillosamente bien.

Chris tenía adaptado uno de sus almacenes como biblioteca y otro como despensa, donde preparaba las confituras con los productos que recogía de la finca.

Era un ejemplo precioso de cómo aprovechar los recursos naturales del entorno y de cómo vivir en armonía con la naturaleza.

Una vida sencilla, bucólica y conectada con la tierra, esa vida que tanto le gusta.

Estuvimos hablando con él durante dos horas sobre sus libros, sobre su vida y sobre aquel lugar que había decidido convertir en su hogar.

Nos impresionó todo.

Nos impresionó la Alpujarra, el paisaje, el cortijo, los animales… pero también nos impresionó la forma de ser de Chris Stewart, su cercanía y su manera de entender la vida.

Y de aquella experiencia nos llevamos una conclusión que, para mí, resume muy bien tanto sus libros como lo que vivimos aquel día:

«La vida más bonita es la sencilla».

Gracias, como siempre, por acompañarme en este viaje a través de los libros.

Hasta el próximo libro.


Y  a tí,  ¿te ha gustado el libro? ¿ cuál ha sido tu parte favorita?
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